Nuestras compañeras de viaje

31/03/2017 | Sara

Con compañeras de viaje me refiero a nuestras bicicletas.

Idworx Easy Rohler

Desde que decidimos hacer el viaje en bicicleta, han pasado muchos momentos hasta encontrar las definitivas, pero esperamos que nos acompañen hasta el final. No podíamos tomar una decisión tan importante  a la ligera: las bicis van con nosotros a lo largo de todo el camino, sobre ellas llegamos a rincones increíbles, forman parte de nosotros mismos.

Buscar la bicicleta idónea, teniendo en cuenta nuestros gustos y que se adapte al presupuesto, no es fácil. Estuvimos buscando y buscando varios meses. Primero estuvimos mirando y aprendiendo por internet acerca de todo lo necesario que hay que saber sobre bicicletas de viaje, cogiendo ideas, viendo modelos, etc.., Viviendo como estábamos, en Países Bajos y encima cerca de la frontera alemana, lo teníamos fácil para elegir bici de viaje. Los holandeses son famosos por el uso de la bici, pero en técnica son los alemanes los que se llevan la palma. Si bien, los holandeses tienen dos de las mejores bicicletas de cicloturismo que existen: Santos y Koga. Pero en primera instancia se nos iban de presupuesto.

 

Primeros pasos

Descubrimos que en Alemania había megatiendas de bicis, así que en un viaje de visita a una de las ciudades cercana a la frontera, aprovechamos para visitar una de estas tiendas.

Habíamos leído sobre el famoso sistema rohloff de cambio de marcha interno, todo maravillas, pero muy caro. En este mega bike store me ofrecieron probar para mis propósitos viajeros una bici con rohloff que increíblemente se ajustaba al presupuesto y cumplía casi todos los requisitos que me había formado en esos primeros pasos. Mientras tanto, Miguel se puso a jugar como un niño con una fatbike porque en ese momento pensaba que el rohloff estaría muy bien pero lo tenía descartado de su mente, y le hacía más ilusión probar una fatbike.

El dependiente, muy amable, nos estuvo explicando las diferencias entre ese sistema y el de transmisión externa, que conocemos de toda la vida, así como algunos otros consejos a la hora de elegir una bicicleta de viaje.

Lo cierto es que, después de probar esa bicicleta, quedé tan maravillada del rohloff que decidí que mi bicicleta llevaría con este sistema de cambio. Así que, por mi parte, empecé a tener un punto muy claro en la búsqueda. El mayor inconveniente de este sistema es que es muy caro: las bicicletas que lo llevan duplican o triplican en precio a las que no. Y puesto que nuestro presupuesto no era demasiado grande iba a ser difícil encontrarla. Por otra parte, tampoco es un sistema fácil de encontrar fuera de Alemania y los países de alrededores: por ejemplo, en España es casi imposible encontrarlo. Por suerte, estábamos viviendo en el país de las bicicletas, y justo al lado del país dónde lo fabrican.

 

Consejos a la hora de elegir

Cada vez que teníamos oportunidad entrábamos a preguntar a alguna tienda de bicis sobre los modelos que tenían específicos para cicloturismo, y de paso acabábamos charlando con los dependientes y aprendiendo un montón de cosas nuevas. En las tiendas de bicicletas holandesas, conocidas como “fietsenwinkel”, la mayoría de vendedores son muy majos, o por lo menos así han sido todos los que nos han atendido a nosotros.

Y poco a poco y habiendo partido desde cero, nos enteramos de los aspectos a seguir a la hora de elegir bici. Porque aunque parezca sencillo, a la hora de elegir bici hay muchas opciones a tener en cuenta. La mayoría de estos vendedores coincidían en cinco aspectos: el cuadro, las ruedas, el sistema de cambios, el sistema de frenos y el sistema de luces. Aunque también hay que tener en cuenta el tipo de manillar y de pedales. Lo cierto es que es todo un mundo el de la elección de bicicleta porque según para qué la vayas a usar y tus preferencias tienes que elegir entre unas u otras opciones.

 

Probar para descubrir

Poco a poco tus ideas van cambiando según vas probando y conociendo. A mí, desde que probé la primera bici me gustó el rohloff y los frenos de disco. A Miguel en principio le daba igual el rohloff, antes de probarlo, y no le gustaban los frenos de disco.

Tuvimos la suerte de descubrir una tienda en Utrecht donde se podían probar las bicicletas. Esta tienda se llama Horizon bicycles y sus dueños Jorma y Ruud son muy majos, una vez más. Les explicamos un poco las características que queríamos para nuestra bici y nuestro presupuesto apretado y nos dijeron que la Velotraum podía ser una buena opción. El día que llegamos a probarlas, para mí cogieron una Velotraum, pero de repente sacaron una Idworx para que probara Miguel. Recuerdo cómo nos miramos con cara estupefacta pensando que esa bici no podríamos permitirnos pagarla. Lo mejor fue cuando Ruud nos dijo que era suya y que la vendía porque ya no la iba a usar.

Así que dicho y hecho, nos llevamos las dos bicis para probarlas. Miguel quedó impresionado por el rohloff (ya se lo decía yo y no me hacía caso). Los frenos hidráulicos también le gustaron. Y lo mejor, era de su talla. No se lo pensó mucho, pues una oportunidad así no iba a encontrar.

A mí no me gustó la Velotraum porque me parecía muy pequeña, como si fuera de niño. Esta marca se caracteriza por usar ruedas de 26’’. Era una sensación rara. Probé también una Idworx de mujer porque nos aconsejaron llevar la misma marca de bici para posibles averías, pero tampoco la quería con la barra baja… La cosa es que también le di unas pedaladas a la Idworx de Miguel y a pesar de que los frenos no eran de disco, me pareció muy buena bici.

Ese día conseguimos nuestro primer paso, pero aún quedaba mi bici.

 

Curiosa historia de cómo encontré mi bici

Empezamos a mirar otra vez en las tiendas alemanas porque la primera bici que había probado en el viaje a Alemania era asequible en cuanto a precio y me había gustado. Y resultó que estaba en oferta, porque se ve que la estaban liquidando, y en muchas tiendas ya no la tenían. Parecía descatalogada y no sabía si pensar porque era una edición limitada o por malos resultados… Tampoco teníamos buena combinación para ir a las ciudades donde aún la tenían. Yo me empecé a desesperar un poco porque no quedaba tanto para la fecha de partida y no tenía ni bici…

Al final, a Miguel se le ocurrió mirar en una página de segunda mano, pues el chico que se la vendió a él decía que si él no la quería la anunciaría ahí. Resultó que había varias iguales. Escribí a un particular y a una tienda. La tienda parecía como que tenía las bicis rebajadas porque eran las de prueba o algo parecido. Al final nunca llegué a ir. El particular resultó ser un hombre mayor. Le escribí al whatsapp desde mi número español hablándole en inglés. La sorpresa vino cuando ya habíamos quedado para un sábado. Empezó a decirme que le tenía que dar mi dirección y que si no nada. Fue una situación muy extraña. Hasta que me dijo que le llamara. El hombre resultó que hablaba español y al final quedamos en que me acercaba él la bici a casa el día siguiente. Lo que le había pasado es que mucha gente en esa página se dedica a timar y al ver el número español y tal no le cuadraba y solo intentaba comprobar que yo era de fiar.

Finalmente vino con su bici hasta la puerta de nuestra casa. La probé un poco. El hombre era más alto que yo, así que sus medidas no me iban del todo bien, pero era el mismo tamaño que la de Miguel, que yo ya había probado, así que solo necesitaría ajustarla. Era un modelo un poco más antiguo que la de Miguel, pero la bici, en sí, era la misma.

 

Antes de empezar el viaje, ya tienen su pequeña historia cada una de nuestras bicis. Y nosotros ya tenemos los dos la misma bici con las mismas medidas: la Idworx Easy Rohler. 

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